Por: Betsy Torres de Gómez
Lectura Bíblica
Reflexiona:
Por más que te trates en tus fuerzas nunca podrás llegar al estándar de la justicia de Dios, siempre te quedarás corta. Dios es justo y ningún injusto puede tener comunión con Él, es por esto que Cristo, vivió una vida completamente justa, se presentó en la cruz como nuestro intermediario y cargó nuestra injusticia de manera que todos los que creemos en El hemos seamos vestidos de su perfecta justicia.
Como dice Pablo en esta carta a Roma, Dios es el que justifica al que tiene fe en Jesús, no existe otra manera. En el momento en que pones tu mirada en Él para salvación, la justicia de Cristo es imputada (cargada) a ti, de manera que cuando Dios te ve, ya no ve tu maldad y pecado, si no que ve la justicia perfecta de Cristo.
¿No es eso maravilloso?
Beneficios de la justificación:
1.- Al ser justificados ya podemos establecer una correcta comunión con Dios.
No hay temor porque ya no hay condenación para los que están en Cristo.
2.- Tenemos certeza de que nuestros pecados han sido perdonados.
Somos libres del temor y la culpa generada por el pecado, podemos acercarnos confiadamente al trono de Dios.
3.- La justicia de Cristo nos pertenece y somos declarados justos ante los ojos del Padre.
No hay pecado que pueda apartarme de Cristo porque cuando Dios te ve, ya no observa tu condición caída, si no que mira la justicia de Cristo en ti.
Pregúntate:
-¿En medio de tus debilidades puedes ver a Jesús como tu Abogado ante el Padre o te quedas frustrado sin esperanza?
-¿Cuando pecas te sientes incapaz de presentarte ante Dios o corres a Su trono confiando en que Él te ve con la justicia de Cristo?
-¿Es la justicia una característica que adorna tu vida?
Ora:
-Dale gracias a Dios por haberte vestido de su Justicia.
-Pídele a Dios que te guie a la cruz en medio de tu debilidad.
-Pídele a Dios que te ayude a manifestar su justicia a tu prójimo.

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